Garrapatas en perros: cómo quitarlas y qué enfermedades transmiten

MV
Veterinaria Madrid
calendar_today 16 de julio de 2026 schedule 7 min lectura Salud Animal
Perro de pelo largo marrón y blanco sobre la hierba de un prado

Garrapatas en perros y gatos en España: dónde se cogen, cómo quitarlas bien, enfermedades que transmiten, señales de alarma y opciones de prevención.

En pleno verano es habitual volver de un paseo por el campo, la sierra de Madrid o incluso un parque urbano y encontrar un bulto gris pegado a la piel del perro. Las garrapatas en perros (y, con menos frecuencia, en gatos) son mucho más que una molestia: en España transmiten varias enfermedades que pueden ser graves. Te explicamos dónde se cogen, cómo retirarlas bien, qué enfermedades transmiten, qué señales deben preocuparte y cómo prevenirlas.

Dónde y cuándo se cogen las garrapatas

Las garrapatas no saltan ni vuelan: esperan en la vegetación a que pase un animal y se agarran a él. Por eso el riesgo es mayor en:

  • Zonas de hierba alta, matorral y monte: sierra, dehesas, riberas de ríos y caminos rurales.
  • Lugares con presencia de otros animales: ganado, ciervos, jabalíes, conejos o perros callejeros.
  • Parques y solares urbanos con vegetación descuidada, también dentro de la ciudad.
  • Perreras, patios y casas: la garrapata marrón del perro (Rhipicephalus sanguineus) puede completar su ciclo en interiores y causar infestaciones dentro del hogar.

Su actividad aumenta en primavera y verano, pero en zonas de clima suave pueden aparecer durante casi todo el año. Tras cada salida al campo, revisa a tu perro con las manos, insistiendo en orejas, cuello, axilas, ingles, entre los dedos y alrededor de los ojos.

Cómo quitar una garrapata correctamente

Cuanto antes se retire una garrapata, menor es el riesgo de que transmita enfermedades, porque la mayoría de los microorganismos necesitan que la garrapata permanezca un tiempo alimentándose. Para retirarla:

  1. Ponte guantes si es posible y separa bien el pelo.
  2. Usa unas pinzas de punta fina o un gancho quitagarrapatas (se venden en farmacias y tiendas de animales).
  3. Sujeta la garrapata lo más cerca posible de la piel, por la cabeza, sin apretar el cuerpo.
  4. Tira de forma suave, firme y constante hacia fuera (con el gancho, girando suavemente) hasta que se suelte. Sin tirones bruscos.
  5. Desinfecta la zona con un antiséptico y lávate las manos.
  6. No la aplastes con los dedos: métela en un bote con alcohol o envuélvela en cinta adhesiva y deséchala. Si tu veterinario lo pide, puedes guardarla para identificarla.

Si queda una pequeña parte de la boca en la piel, no suele ser grave: el organismo la elimina, aunque puede formarse un bultito unos días. Consulta si la zona se inflama, supura o duele. Tienes más detalle práctico en nuestra pregunta sobre cómo retirar una garrapata correctamente en perros y gatos.

Mitos que conviene olvidar

  • Echar aceite, vaselina o alcohol para «asfixiarla»: tarda mucho en hacer efecto y puede hacer que la garrapata regurgite saliva y contenido intestinal en la herida, justo lo que queremos evitar.
  • Quemarla con un mechero o un cigarrillo: además del mismo problema, puedes quemar a tu perro.
  • Arrancarla de un tirón o retorciéndola con los dedos: es fácil romperla y aplastar su contenido.

Enfermedades que transmiten las garrapatas en España

Las garrapatas actúan como vectores de bacterias y parásitos de la sangre. Las más relevantes en perros en nuestro país son:

  • Ehrlichiosis canina (Ehrlichia canis), transmitida por la garrapata marrón del perro. Puede pasar por una fase aguda con fiebre y apatía, quedar silenciosa durante meses y evolucionar a una forma crónica grave con descenso de plaquetas, sangrado y afectación de la médula ósea.
  • Babesiosis (Babesia spp.), un parásito que destruye los glóbulos rojos y causa anemia, fiebre y, a veces, orina oscura. Puede ser muy grave y requiere tratamiento rápido.
  • Anaplasmosis (Anaplasma phagocytophilum y Anaplasma platys): fiebre, decaimiento, dolor articular o descenso de plaquetas, a menudo de forma leve o intermitente.
  • Rickettsiosis (Rickettsia conorii): en el perro suele pasar desapercibida o causar un cuadro febril leve.
  • Otras, como la hepatozoonosis (que el perro adquiere al ingerir la garrapata) o, más rara en España, la enfermedad de Lyme.

Es frecuente que un mismo perro tenga más de una infección a la vez, y que algunas convivan con la leishmaniosis, que comparte síntomas. Si te interesa esta última, consulta nuestra guía sobre la leishmaniosis canina.

¿Y las personas?

El perro no contagia directamente estas enfermedades a las personas, pero compartimos las mismas garrapatas. Algunas especies pueden picar también a humanos y transmitir, por ejemplo, la fiebre botonosa mediterránea (causada por Rickettsia conorii). En los últimos años se han registrado en España casos humanos esporádicos de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, asociados a garrapatas del género Hyalomma en el medio rural; son poco frecuentes, pero justifican manipular las garrapatas con precaución. Por eso: usa guantes, no las aplastes con los dedos y, si a ti te pica una garrapata y en las semanas siguientes tienes fiebre, malestar o una mancha en la piel, acude a tu médico y cuéntale lo de la picadura.

Señales de alarma después de una garrapata

Los síntomas pueden aparecer días o semanas después de la picadura, e incluso meses en el caso de la ehrlichiosis. Pide cita con tu veterinario si observas:

  • Fiebre, apatía o cansancio poco habituales.
  • Falta de apetito o pérdida de peso.
  • Encías pálidas o amarillentas.
  • Orina de color oscuro, rojiza o «color café».
  • Sangrado por la nariz, puntitos rojos o moratones en la piel o las encías.
  • Cojera que cambia de pata, rigidez o dolor al moverse.
  • Ganglios inflamados, vómitos o problemas oculares.

Las encías muy pálidas, la orina oscura, la debilidad intensa o los sangrados son motivo de consulta urgente. Cuéntale al veterinario si tu perro ha tenido garrapatas o ha viajado: existen pruebas rápidas y análisis de sangre que ayudan a confirmar el diagnóstico.

¿Y los gatos?

Los gatos se infestan menos, en parte porque se acicalan y se quitan muchas garrapatas, pero los que salen al exterior, al campo o a zonas con vegetación pueden traerlas, sobre todo en la cabeza, el cuello y las orejas. También pueden contraer infecciones transmitidas por garrapatas, aunque se diagnostican con menos frecuencia. Retíralas con la misma técnica y vigila síntomas como apatía, fiebre o falta de apetito.

Prevención: pipetas, collares y comprimidos

La mejor forma de evitar estas enfermedades es que la garrapata no llegue a alimentarse. Hay varias opciones eficaces:

  • Pipetas: se aplican sobre la piel. Algunas tienen además efecto repelente.
  • Collares antiparasitarios: protegen durante varios meses; algunos también repelen a los flebotomos que transmiten la leishmaniosis.
  • Comprimidos: matan a la garrapata poco después de que empiece a alimentarse y son cómodos para perros que se bañan con frecuencia.

Cada opción tiene ventajas y limitaciones, y en zonas de mucho riesgo a veces se combinan. La elección depende del estilo de vida de tu perro, su edad, su salud, si convive con gatos o niños, y de la zona donde vivís o viajáis. Habla con tu veterinario para elegir el producto y la pauta adecuados, y respeta siempre los intervalos de aplicación.

Atención: nunca uses productos de perro en gatos

Muchas pipetas y algunos collares para perros contienen permetrina u otros piretroides, que son muy tóxicos para los gatos: pueden provocar temblores, convulsiones e incluso la muerte. Nunca apliques a un gato un producto para perros y, si conviven, evita que el gato se tumbe junto al perro o lo lama hasta que el producto se haya secado. Si tienes un gato que sale al campo, en nuestra pregunta sobre qué antiparasitario usar en el gato de exterior explicamos qué opciones son seguras.

Además, tras los paseos por zonas de riesgo, mantén la costumbre de revisar a tu perro y corta la hierba de patios y jardines.

Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de tu veterinario. Si tu mascota muestra síntomas tras la picadura de una garrapata, consulta cuanto antes.

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