Lipidosis hepática felina: tratamiento y sonda de esofagostomía
Gata europea de 7 años, obesa (6,5 kg), que no come desde hace 10 días tras una mudanza. Está ictérica y deshidratada; la ecografía y la citología hepática son compatibles con lipidosis hepática. Ya se ha corregido la hidratación y la coagulación es normal tras administrar vitamina K.
¿Cuál es el pilar del tratamiento?
chevron_right Ver respuesta y explicación
A. Mirtazapina transdérmica y alta para que vuelva a comer en casa
Los estimulantes del apetito pueden ser un complemento, pero rara vez consiguen que un gato con lipidosis ingiera las calorías que necesita. Confiar en ellos retrasa la nutrición y empeora el pronóstico.
B. Alimentación forzada con jeringa varias veces al día
Es estresante, provoca aversión a la comida, tiene riesgo de aspiración y casi nunca cubre los requerimientos energéticos durante las semanas que dura la recuperación.
C. Sonda de esofagostomía y alimentación enteral hipercalórica rica en proteína, introducida de forma gradual
Correcto. La nutrición enteral precoz y mantenida es lo que revierte la lipidosis. La sonda de esofagostomía se tolera bien, permite alimentar en casa durante semanas y dar la medicación, y se retira cuando la gata come sola.
D. Dieta baja en proteína para no precipitar una encefalopatía hepática
Al contrario: estos gatos necesitan proteína de calidad para movilizar la grasa hepática y evitar la pérdida muscular. Solo se ajusta si hay signos claros de encefalopatía.
lightbulb Punto clave
La supervivencia en la lipidosis hepática depende de alimentar pronto y de forma sostenida, a menudo durante 3–6 semanas. Si el gato no tolera aún la anestesia, una sonda nasoesofágica sirve los primeros días. Busca y trata la causa de la anorexia (pancreatitis, colangitis, enteropatía, estrés).
Ponte a prueba con 10 preguntas al azar
Aparato digestivo · 100 preguntas, un test distinto cada vez
Preguntas relacionadas
Actualizado: 31 de octubre de 2026 · Contenido formativo para profesionales veterinarios. No sustituye a las guías clínicas vigentes ni al criterio del veterinario responsable.