Perros y gatos en otoño e invierno: frío, artrosis y tóxicos de temporada

MV
Veterinaria Madrid
calendar_today 1 de noviembre de 2026 schedule 6 min lectura Cuidados
Perro marrón con un jersey verde paseando por la nieve

Guía veterinaria para cuidar a tu perro o gato con el frío: cuándo necesita abrigo, artrosis, anticongelante, raticidas, setas y problemas urinarios en gatos.

Con noviembre llegan las mañanas frías, los días cortos y las primeras heladas en Madrid. Para muchos perros y gatos el cambio de estación pasa sin problemas, pero el otoño y el invierno traen riesgos propios que conviene conocer: desde el frío y la artrosis hasta intoxicaciones que en esta época vemos con más frecuencia en la clínica. Repasamos lo más importante para que tu mascota llegue a la primavera en plena forma.

¿Necesita abrigo mi perro?

No todos los perros toleran el frío igual. Un husky o un mastín apenas lo notan, pero hay perros que pierden calor con mucha facilidad y sí agradecen un abrigo en los paseos de primera y última hora:

  • Razas pequeñas y toy (chihuahua, yorkshire, pinscher), por su pequeño tamaño corporal.
  • Perros de pelo corto o sin subpelo, como galgos, podencos, bóxer o dálmatas.
  • Cachorros y perros mayores, que regulan peor su temperatura.
  • Perros delgados o con enfermedades crónicas (cardiacas, renales, hormonales).

Elige un abrigo que no apriete y que deje libres el cuello y las patas. Si el perro tiembla, se encoge, levanta las patas del suelo o quiere volver a casa, está pasando frío. Una temperatura rectal por debajo de 37,5 °C, con apatía y movimientos torpes, indica hipotermia y es motivo de consulta urgente.

El frío y la artrosis: cuando a tu mascota le cuesta levantarse

Muchos propietarios notan en invierno que su perro o su gato mayor se levanta con más rigidez, duda antes de subir al sofá o ya no salta a la ventana. No es «cosa de la edad»: suele ser dolor por artrosis, que empeora con el frío, la humedad y la menor actividad. En los gatos es especialmente infradiagnosticada, porque esconden muy bien el dolor.

  • Ofrece una cama mullida, elevada del suelo y lejos de corrientes.
  • Mantén paseos más cortos pero frecuentes, en lugar de una única salida larga.
  • Controla el peso: cada kilo de más es carga extra para las articulaciones.
  • Pide cita si notas cambios: hoy existen tratamientos eficaces para el dolor crónico, incluidos anticuerpos monoclonales de administración mensual tanto para perros como para gatos.

Anticongelante: el tóxico más peligroso del invierno

El anticongelante de los coches contiene habitualmente etilenglicol, de sabor dulce, que atrae a perros y gatos. Basta una cantidad muy pequeña —unas cucharadas en un perro mediano, menos de una cucharadita en un gato— para provocar una insuficiencia renal aguda que puede ser mortal.

Al principio el animal parece «borracho» (camina tambaleándose, vomita, bebe y orina mucho) y luego parece mejorar, pero el daño renal sigue avanzando. El tratamiento solo es eficaz en las primeras horas: si sospechas que ha lamido un charco en un garaje o ha tenido acceso a una garrafa, acude a urgencias de inmediato aunque esté bien. Guarda los productos cerrados y limpia cualquier derrame.

Otros peligros típicos del otoño

  • Raticidas: con el frío los roedores buscan refugio en casas y garajes, y aumenta el uso de cebos. Los anticoagulantes causan hemorragias internas días después de la ingestión. Si tu perro come un cebo, ve al veterinario con el envase: existe antídoto (vitamina K1).
  • Setas: en los paseos por la sierra o por parques húmedos, algunos perros comen setas. Especies como Amanita phalloides dañan gravemente el hígado y sus síntomas aparecen con horas de retraso. Ante la duda, consulta y, si puedes, lleva una muestra.
  • Castañas y bellotas: pueden causar vómitos, diarrea u obstrucciones intestinales si se tragan enteras.
  • Estufas y braseros: quemaduras en animales que se acercan demasiado y riesgo de intoxicación por monóxido de carbono en espacios mal ventilados.
  • Gatos y motores: los gatos que viven en la calle o salen al exterior buscan el calor del motor recién apagado. Da unos golpes en el capó antes de arrancar.
  • Sal y fundentes: si nieva y se echa sal en aceras, aclara y seca las almohadillas al volver para evitar grietas e irritación.

Gatos en invierno: agua, cistitis y aburrimiento

En los meses fríos los gatos suelen beber menos y moverse menos, dos factores que favorecen los problemas urinarios, como la cistitis idiopática felina. Si tu gato va muchas veces al arenero, orina poco o fuera de él, o maúlla al orinar, consulta. Un gato macho que entra y sale del arenero sin conseguir orinar es una urgencia, por riesgo de obstrucción.

Para prevenirlo: varios bebederos o una fuente, parte de la dieta húmeda, areneros limpios y sesiones diarias de juego que compensen la falta de actividad.

Alimentación, peso y visibilidad

Con menos ejercicio, muchos animales ganan peso en invierno. Salvo que tu perro pase mucho tiempo al aire libre o haga deporte, no necesita comer más: ajusta la ración y vigila la báscula. Además, con los días cortos muchos paseos se hacen de noche: un collar luminoso o reflectante y una correa corta cerca de la calzada reducen el riesgo de atropello.

Un buen momento para la revisión anual

Terminada la temporada del flebótomo, el otoño-invierno es un buen momento para hacer la prueba anual de leishmaniosis en perros de Madrid y planificar la prevención del próximo año. Tienes toda la información en nuestra guía sobre la leishmaniosis canina. Aprovecha también para revisar vacunas y desparasitaciones; a finales del invierno empieza en Madrid la temporada de la oruga procesionaria, muy peligrosa para perros curiosos.

Y si quieres estar preparado ante cualquier imprevisto, repasa nuestra guía de primeros auxilios para mascotas.

Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de tu veterinario. Ante cualquier sospecha de intoxicación, acude a un centro de urgencias veterinarias sin esperar a que aparezcan síntomas.

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