Golpe de calor en perros: señales, primeros auxilios y prevención

MV
Veterinaria Madrid
calendar_today 18 de junio de 2026 schedule 6 min lectura Salud Animal
Perro marrón jadeando con la lengua fuera en un día de calor

Golpe de calor en perros en verano: razas con más riesgo, señales de alarma, cómo enfriarlo bien, por qué es una urgencia y cómo prevenirlo en Madrid.

Los veranos de Madrid son largos, secos y cada vez más calurosos, y con ellos llega una de las urgencias más graves que atendemos en la clínica: el golpe de calor en perros. Puede ocurrir en un paseo a mediodía, tras un rato de juego intenso o en pocos minutos dentro de un coche. La buena noticia es que casi siempre se puede prevenir, y que actuar bien en los primeros minutos marca una gran diferencia. Te contamos por qué ocurre, qué perros corren más riesgo, cómo reconocerlo y qué hacer.

Por qué los perros se sobrecalientan con tanta facilidad

Las personas nos refrescamos sudando por toda la piel. Los perros, en cambio, apenas tienen glándulas sudoríparas útiles (sobre todo en las almohadillas) y dependen casi por completo del jadeo: al respirar rápido evaporan agua de la boca, la lengua y las vías respiratorias, y así pierden calor. Este sistema funciona razonablemente bien con aire seco y fresco, pero pierde eficacia cuando hace mucho calor, cuando hay humedad o cuando el perro tiene dificultades para respirar.

La temperatura normal de un perro está aproximadamente entre 38 y 39,2 °C. Cuando el cuerpo produce o recibe más calor del que es capaz de eliminar, la temperatura sube sin control. Por encima de unos 41 °C empiezan a dañarse las células de muchos órganos a la vez: eso es el golpe de calor. No hace falta un día extremo: basta calor, ejercicio y un perro que se refrigera mal.

Perros con más riesgo

Cualquier perro puede sufrir un golpe de calor, pero algunos tienen mucha menos margen:

  • Razas braquicéfalas (bulldog francés e inglés, carlino, bóxer, shih tzu, pequinés…): su hocico corto y sus vías respiratorias estrechas hacen que jadeen mal. Son, con diferencia, los pacientes que más vemos.
  • Perros con sobrepeso u obesidad: la grasa actúa como aislante y el esfuerzo les cuesta más.
  • Perros mayores y cachorros, que regulan peor su temperatura.
  • Perros con enfermedades cardiacas o respiratorias (por ejemplo, parálisis laríngea o colapso traqueal), y los que toman medicación que afecta a la hidratación o al corazón.
  • Razas nórdicas y de pelo muy denso (husky, malamute, samoyedo, chow chow, pastores de montaña), adaptadas a climas fríos.
  • Perros muy activos o deportistas, que no saben parar: el típico perro que persigue la pelota hasta caer, o el que corre junto a la bicicleta.

Señales de alarma: de las primeras a las graves

Reconocer los signos precoces permite actuar antes de que el daño sea serio. Al principio puedes notar:

  • Jadeo muy intenso y ruidoso, que no cede al parar.
  • Babeo abundante, saliva espesa.
  • Lengua y encías de color rojo intenso.
  • Inquietud, búsqueda desesperada de sombra o de suelo fresco, negativa a seguir caminando.

Si la situación avanza, aparecen los signos graves:

  • Debilidad, tambaleo o caída; el perro se tumba y no se levanta.
  • Desorientación, mirada perdida, falta de respuesta.
  • Vómitos o diarrea, a veces con sangre.
  • Encías pálidas, grisáceas o azuladas, o pequeños puntos rojos en la piel y las mucosas.
  • Convulsiones o pérdida de consciencia.

En los braquicéfalos, un ruido respiratorio cada vez más fuerte y esforzado es una señal de alarma por sí mismo: el calor inflama sus vías respiratorias y se crea un círculo vicioso.

Primeros auxilios: qué hacer (y qué no)

El tiempo es lo más importante. Cuanto antes baje la temperatura, menos daño sufrirán los órganos.

  1. Sácalo del calor: a la sombra, a un portal, a un local con aire acondicionado o al coche con el aire puesto.
  2. Mójalo con agua fresca, no helada: del grifo, de una manguera, de una fuente o de botellas. Empapa bien el cuerpo, el cuello, la tripa y las patas. El agua con hielo o muy fría contrae los vasos de la piel y puede dificultar que el calor salga.
  3. Favorece la evaporación: corriente de aire, un ventilador o las ventanillas bajadas en el coche. Mojar y ventilar a la vez es lo que más enfría.
  4. No le pongas toallas mojadas encima: se calientan enseguida y hacen de manta, atrapando el calor. Si usas una toalla, que sea para mojarlo y retirarla.
  5. Ofrécele agua para beber si está consciente y puede tragar, pero no le fuerces a beber.
  6. Trasládalo ya al veterinario, a ser posible a un centro de urgencias. Llama mientras vas para que os esperen, y sigue enfriándolo durante el trayecto. No esperes a ver si se recupera en casa.

Si tienes termómetro y puedes medirle la temperatura rectal sin perder tiempo, deja de enfriarlo activamente cuando baje a unos 39,5 °C, para no provocar el efecto contrario. Tienes más pautas para estas situaciones en nuestra guía de primeros auxilios para mascotas.

Por qué es una urgencia aunque parezca que se ha recuperado

A menudo, tras mojarlo y dejarlo descansar, el perro se levanta, bebe y parece normal. Pero eso no significa que esté a salvo. El exceso de temperatura puede haber dañado órganos cuyas consecuencias tardan horas o incluso uno o dos días en manifestarse:

  • La coagulación: el golpe de calor puede alterar el sistema que controla las hemorragias y provocar sangrados internos o en la piel, un cuadro muy grave.
  • Los riñones: pueden sufrir una lesión aguda que no se nota a simple vista.
  • El intestino: la pared intestinal se daña y puede dejar pasar bacterias a la sangre.
  • El cerebro, el hígado y el corazón, con riesgo de convulsiones, arritmias o fallo de varios órganos.

Por eso tu veterinario querrá explorarlo, hacer análisis de sangre y, en muchos casos, mantenerlo ingresado con sueroterapia y vigilancia. Los perros que reciben un enfriamiento rápido y atención temprana tienen un pronóstico mucho mejor. Si te interesa el lado clínico, en nuestros tests tienes un caso sobre los factores de pronóstico en el golpe de calor.

¿Y los gatos?

En los gatos el golpe de calor es menos frecuente, porque suelen buscar zonas frescas y evitan el esfuerzo con calor. Aun así, ocurre: gatos encerrados en coches, transportines al sol, buhardillas, tendederos o habitaciones cerradas sin ventilación, y con más riesgo en razas de cara chata (persa, exótico), gatos obesos, mayores o con enfermedad cardiaca. Recuerda que un gato que jadea con la boca abierta no es normal: si además está decaído o se tambalea, enfríalo con agua fresca y acude al veterinario.

Prevención en el verano madrileño

  • Cambia los horarios de paseo: a primera hora de la mañana y al anochecer. Evita las horas centrales del día, y recuerda que en Madrid las noches de julio y agosto también pueden ser muy calurosas.
  • Cuidado con el asfalto: el pavimento y las baldosas al sol alcanzan temperaturas que queman las almohadillas. Pon el dorso de la mano en el suelo: si no aguantas unos segundos, tu perro tampoco. Busca tierra, césped y sombra.
  • Nunca lo dejes en el coche cerrado, ni «solo cinco minutos», ni a la sombra, ni con la ventanilla entreabierta. La temperatura interior sube muy deprisa.
  • Agua siempre disponible en casa y en los paseos, con un bebedero portátil.
  • Ejercicio moderado: deja la carrera, la bici y el lanzamiento de pelota para los días frescos. Haz pausas a la sombra.
  • Casa fresca: persianas bajadas, zonas de suelo frío, ventilación o aire acondicionado. Algunas mantas refrescantes o una piscina pequeña con poca agua ayudan.
  • Controla el peso y, si tu perro es braquicéfalo o cardiópata, habla con tu veterinario antes del verano sobre sus límites.
  • Cepillado: en razas de doble capa, retirar el pelo muerto ayuda. Rapar al cero no suele ser buena idea, porque el pelo también protege del sol.

Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de tu veterinario. Si sospechas un golpe de calor, enfría a tu perro y acude a urgencias veterinarias aunque parezca recuperado.

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