Estimulantes del apetito en el perro hospitalizado: sus límites
Labrador de 10 años operado de un cuerpo extraño intestinal hace 4 días; antes ya llevaba 2 días sin comer. Está estable y no vomita, pero solo come algunos bocados (menos del 25 % del RER). El propietario pregunta por un estimulante del apetito.
¿Cuál es la actitud más adecuada?
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A. Esperar a que coma solo: un perro adulto tolera más de 10 días de anorexia sin consecuencias
La desnutrición en el paciente hospitalizado retrasa la cicatrización, altera la inmunidad y empeora el pronóstico. Este perro ya acumula 6 días con una ingesta muy insuficiente.
B. Dar capromorelina y no plantear una sonda hasta pasados 10 días
Los estimulantes del apetito rara vez consiguen que un paciente hospitalizado cubra su RER. Retrasar el soporte nutricional asistido prolonga la desnutrición.
C. Prednisolona como estimulante del apetito
Los corticoides aumentan el apetito, pero en un postoperatorio intestinal retrasan la cicatrización, aumentan el riesgo de dehiscencia y de infección y pueden causar úlceras gastrointestinales.
D. Colocar una sonda de alimentación y, si se quiere, usar un estimulante del apetito como complemento
Correcto. Con varios días de ingesta muy inferior al RER, la prioridad es asegurar el aporte con una sonda (nasoesofágica o nasogástrica). La capromorelina, un agonista del receptor de la grelina, o la mirtazapina pueden ayudar, pero no la sustituyen.
lightbulb Punto clave
Cuenta los días de anorexia desde antes del ingreso: si ya son 3–5 días con ingesta insuficiente, plantea una sonda. La capromorelina imita a la grelina y estimula el apetito; comprueba su disponibilidad en España antes de recomendarla.
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Actualizado: 31 de octubre de 2026 · Contenido formativo para profesionales veterinarios. No sustituye a las guías clínicas vigentes ni al criterio del veterinario responsable.