Hernia perineal en el perro: técnica y papel de la castración
Bóxer macho entero de 9 años con tenesmo, estreñimiento y una tumefacción reducible a la izquierda del ano. En el tacto rectal se palpa debilidad del diafragma pélvico izquierdo con desviación del recto y la próstata está aumentada de tamaño.
¿Qué afirmación sobre su tratamiento es correcta?
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A. La castración sola resuelve la mayoría de las hernias perineales sin necesidad de herniorrafia
La castración no repara un defecto ya establecido del diafragma pélvico; es un complemento de la herniorrafia, no una alternativa.
B. Las hernias perineales son casi exclusivas de hembras esterilizadas, así que el sexo de este paciente es atípico
Es justo al revés: afectan sobre todo a machos enteros de mediana o avanzada edad; en hembras y gatos son raras.
C. Lo más sencillo es la herniorrafia tradicional con sutura del esfínter anal al ligamento sacrotuberoso, que no tiene riesgo de incontinencia
La técnica tradicional crea más tensión y deforma el ano, y suturar muy cerca del nervio ciático o del pudendo tiene riesgos. La transposición del obturador interno suele preferirse.
D. La herniorrafia con transposición del músculo obturador interno, junto con la castración, reduce el riesgo de recidiva
Correcto. Se cree que las hormonas sexuales y la hiperplasia prostática contribuyen a debilitar el diafragma pélvico. Castrar en la misma intervención reduce las recidivas y la transposición del obturador interno cierra el defecto con menos tensión.
lightbulb Punto clave
Explora siempre el lado contralateral: la debilidad suele ser bilateral aunque la hernia sea unilateral. Controla el estreñimiento antes y después de la cirugía con laxantes que ablanden las heces, para reducir el tenesmo y el riesgo de recidiva.
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Actualizado: 31 de octubre de 2026 · Contenido formativo para profesionales veterinarios. No sustituye a las guías clínicas vigentes ni al criterio del veterinario responsable.