Seguimiento del perro diabético: signos clínicos o glucemia aislada
Yorkshire Terrier hembra esterilizada de 11 años, diabética con insulina lenta cada 12 h desde hace 4 meses. Según la propietaria, bebe y orina con normalidad, come bien y mantiene el peso. En la revisión, a media tarde y tras el viaje en coche, la glucemia es de 360 mg/dL.
¿Qué actitud es la más adecuada?
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A. Subir la dosis de insulina un 50 % porque el control es insuficiente
Una glucemia aislada no refleja el control: depende de la hora respecto a la dosis, del estrés y de la comida. Subir la dosis sin signos clínicos es una causa frecuente de hipoglucemia.
B. Mantener la dosis: el control clínico es bueno, y la glucemia aislada no justifica cambios
Correcto. El control se valora sobre todo por la sed, la diuresis, el apetito, el peso y la ausencia de hipoglucemias. Si los signos reaparecen, entonces se hace una curva, mejor en casa o con sensor.
C. Hospitalizar para una curva de glucemia cada 2 h y ajustar según el resultado
Sin signos clínicos no está indicada, y las curvas en el hospital pueden alterarse por el estrés, la falta de apetito y la rutina distinta, llevando a decisiones erróneas.
D. Cambiar a otra insulina, porque la lenta no está funcionando
Nada indica que la insulina falle: la perra está clínicamente controlada. Cambiar de insulina sin motivo obliga a reajustar desde cero.
lightbulb Punto clave
En el seguimiento del diabético, pregunta siempre por sed, orina, apetito, peso y episodios de debilidad, y pésalo en cada visita. La fructosamina y las curvas complementan, pero no sustituyen, la valoración clínica.
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Actualizado: 31 de octubre de 2026 · Contenido formativo para profesionales veterinarios. No sustituye a las guías clínicas vigentes ni al criterio del veterinario responsable.